Con el ritmo acelerado que se vive en la Ciudad de México, hacer una pausa no es un lujo, sino una necesidad operativa. Bajo esta premisa, Club El Economista trasladó su espacio de encuentro hacia un terreno donde la salud mental y la desconexión son el activo principal: Lüf Spa. Para una comunidad hiperconectada, la propuesta de Lüf Spa rompe con el esquema tradicional de los centros de bienestar al integrar un enfoque orgánico, diseñado no solo para el descanso físico, sino para la recuperación cognitiva.

El masaje relajante como herramienta de alto rendimiento Mediante el uso de técnicas de presión controlada, aceites esenciales de origen orgánico y aromaterapia enfocada en la reducción de cortisol, la sesión demostró cómo la relajación muscular profunda impacta de manera directa en la claridad mental.

“Todos nuestros tratamientos se realizan con aparatología y son no invasivos. No aplicamos inyecciones porque somos cosmetólogas. Nos enfocamos en tratamientos como faciales, microdermoabrasión y Hollywood Peel, que forman parte de nuestra oferta premium”, mencionó Guadalupe Vázquez, encargada de Lüf Spa.

El descanso como prioridad El masaje relajante comienza con una sesión de aromaterapia, seguida de un masaje cuya intensidad puedes elegir según tus preferencias. Los primeros movimientos se concentran en la cabeza, con el objetivo de propiciar la relajación, mientras la música tranquila acompaña la experiencia. Poco a poco, las manos recorren distintas partes del cuerpo y ayudan a liberar la tensión acumulada. Al finalizar, la sensación es de ligereza y descanso, ideal para retomar la rutina con mayor relajación.

La experiencia se complementa con una atención cuidadosa que comienza antes del masaje, con preguntas sobre el estado de salud para identificar posibles contraindicaciones y asegurar que el tratamiento sea adecuado.

La ciencia detrás del bienestar: rigor profesional y calidad botánica Detrás de cada cabina de Lüf Spa hay una sólida formación técnica que respalda la experiencia de sus fundadoras. Como señala Vázquez, el proyecto nació de una visión clara sobre el cuidado de la piel y el profesionalismo: “Nosotras somos cosmetólogas de ASPID certificadas por la UNAM”.

Este rigor clínico se complementa con una rigurosa selección de insumos especializados para el tipo de piel en México, consolidando un estándar de alta gama: “Todos los productos que nosotros utilizamos son de la marca ASPID, que es un laboratorio mexicano que está especializado en pieles mexicanas”, añadió la encargada de Lüf Spa.

Un refugio corporativo para la desconexión ejecutiva Más allá de los protocolos estéticos y corporales —que van desde masajes descontracturantes con martillo de calor y piedras calientes hasta radiofrecuencia y maderoterapia—, el verdadero valor diferencial de Lüf Spa radica en la atmósfera de confianza y descompresión que ofrece a profesionales con agendas saturadas.

En palabras de su fundadora, la filosofía del espacio busca ser un antídoto contra el estrés cotidiano: “Queremos ser como ese espacio donde una persona es feliz, un lugar donde digan 'ya llegué a Lüf Spa y ya me olvido del trabajo, de los problemas, y eso queremos ser: esa pausa donde se sientan cómodos”.

Ana María Flores Anda, suscriptora del Club, compartió: “Yo soy fanática de los masajes relajantes y en cuestión de cuidado de belleza y relajación me encantó”.

Por su parte, Mariana Cruz, también suscriptora, mencionó: “La experiencia que me gané ha sido muy bonita y muy buena, realmente me relajé. Vale la pena que vengan a probar Lüf Spa”.

Para las suscriptoras que forman parte del Club, esta experiencia no solo significó un respiro en la agenda semanal, sino un recordatorio tangible de que el bienestar integral y la sustentabilidad van de la mano en el modelo económico contemporáneo. Si te gustaría tomar un descanso y tener una pausa en tu rutina exigente, al igual que descuentos en salud, belleza, entretenimiento y más, suscríbete.

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