La red de drenaje y agua potable que más padece de fugas y, en consecuencia, socavones, se encuentra en el oriente de la Ciudad. Así lo expone el Registro Único de Situaciones de Emergencia (Reuse), el cual señala que las alcaldías más afectadas por oquedades son Iztapalapa y Gustavo A. Madero. Desde 2020, estas demarcaciones han concentrado el número de socavones y, por ejemplo, de los 92 reportados en ese año, 25 se reportaron en la primera demarcación y 12 en la segunda. Para el año siguiente, en la GAM ocurrieron 35 de los 143 reportados en todo el año, mientras que en Iztapalapa se formaron 24. En el caso de esta última Alcaldía, de acuerdo con el Observatorio Interactivo de Hundimiento y Fracturamiento, el subsuelo está compuesto por materiales arenosos, que promueven la formación de socavones, subsidencias y fracturas. En tanto, gran parte de Gustavo A. Madero se compone por un suelo lacustre; además, de acuerdo con el Atlas de Riesgos de la Ciudad, los tipos de suelo que existen en la demarcación se componen principalmente por arena, grava y arcilla, materiales altamente compresibles y que tienden a hundirse. No obstante, la extracción excesiva de agua de los mantos acuíferos y las fallas en los sistemas hidráulicos de la Ciudad, con fugas de agua y drenaje, contribuyen en su mayoría a la formación de estas oquedades. En lo que va de este año ambas demarcaciones ya acumulan 39 socavones. Apenas en julio, uno de al menos 8 metros de profundidad se abrió en el Deportivo Gertrudis Sánchez, en Gustavo A. Madero, en el mismo sitio donde hace tres años un gimnasio fue "devorado" por una oquedad.

Volver al inicio